Si respiras una mañana,
y caminas un amanecer,
con esas dos pequeñas cosas,
hay muchos misterios,
que se pueden resolver.
Si miras en sus ojos,
y ves tu felicidad resplandecer,
desde ahí entraras en un mar muy hondo,
donde podrás nadar sin desvanecer.
A veces pienso que nada es real,
que tomo las cosas a través de una pantalla,
pero mis manos vibran al pensar,
y recuerdan que vivo cada día,
cuando camino con mis dedos en tu frente,
o solo si tratamos de descifrar nuestro mirar.
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